El ojo es el primer eslabón del sistema visual. Su función es enfocar todas las imágenes que recibe en una zona para a continuación transformarla en impulsos nerviosos que se dirigen a nuestro cerebro. La parte del ojo encargada de transformar la energía lumínica en energía nerviosa es la retina.
Podemos describirla como una fina capa que se encuentra situada en la zona posterior e interna del ojo. Si comparamos el ojo con una cámara de fotos, la retina sería la película de la cámara. Para que pueda desarrollar su función es fundamental el correcto funcionamiento del resto de estructuras oculares que permiten enfocar todas las imágenes sobre la misma. Esta compuesta por células que son receptoras de la luz (fotoreceptores) y por células que transmiten la energía eléctrica a nuestro cerebro (neuronas) a través del nervio óptico.
En la retina existen diferentes estructuras. La zona de máxima resolución visual se denomina mácula y se encuentra situada en el centro. Esta formada fundamentalmente por un tipo de células fotoreceptoras llamadas conos. En el resto de la retina predominan otras células fotoreceptoras que son los bastones.
El desprendimiento de retina
Un desprendimiento de la retina sucede cuando la retina se mueve de su posición habitual. La retina no puede funcionar al situarse fuera de su lugar habitual. La visión comienza a ser borrosa. De no ser tratado normalmente causa la ceguera.
¿Qué origina el desprendimiento de la retina? El vitreo es un gel claro que rellena la parte interna del globo ocular. Con los años, el vitreo sufre cambios, variando su concentración de agua, pudiendo traccionar de la retina en la zona posterior del ojo.
Normalmente el vitreo se separa de la retina sin originar problemas. En algunos casos, esta separación puede originar una o varias roturas, a través de las cuales el fluido puede pasar. A continuación, la retina se levanta de la porción posterior del ojo. Existen determinadas condiciones que pueden incrementar la probabilidad de tener un desprendimiento de la retina: miopía, áreas débiles en la retina periférica, historia familiar de desprendimiento de la retina en el ojo contralateral previo, traumatismo ocular, cirugía ocular complicada previa.
¿Qué síntomas alertan de un desprendimiento de la retina? Los síntomas iniciales que pueden indicar la presencia de un desprendimiento de la retina son: visión de flashes, visión de moscas volantes de aparición súbita y visión de una cortina que aumenta en el campo de visión del ojo afecto.
Es importante resaltar que estos síntomas no siempre traducen la presencia de un desprendimiento de la retina, sin embargo es conveniente realizar una exploración del fondo de ojo. La situación descrita es la más habitual sin embargo en determinados casos se puede observar la presencia de un desprendimiento de la retina en una exploración rutinaria.
La retina también puede sufrir otras patologías como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) o el agujero macular.
Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE)
Es una de las principales causas de pérdida de visión en personas mayores de 60 años de edad en el mundo occidental. Se desarrolla una alteración progresiva de la retina central que impide su correcto funcionamiento. Esta zona es la mácula. En fases iniciales el paciente puede notar en su ojo afecto que las líneas rectas se perciben de forma distorsionada. Cuando la enfermedad avanza esa distorsión aumenta impidiendo que se reconozcan las formas y por tanto no pudiendo definir las imágenes. El resto de la retina permanece sano durante todo el proceso.
En función de la evolución podemos definir dos tipos: una forma seca y otra húmeda. La forma seca tiene una evolución clínica lenta y la disminución de visión se produce de forma progresiva durante meses o años. En la forma húmeda la disminución de visión suele ser rápida y se caracteriza por la formación de "nuevos vasos" por debajo de la retina.
Obstrucciones y diabetes
¿Cómo pueden afectar las obstrucciones arteriales y las trombosis venosas a la visión? La obstrucción de la arteria central de la retina (la principal arteria de la retina) provoca una severa pérdida de visión que en muchos casos es irreversible.
Las oclusiones venosas retinianas son la segunda patología vascular de la retina tras la diabetes mellitus y aparece fundamentalmente en personas de más de 60 años. En muchos casos se origina una pérdida significativa de visión en el ojo afecto. El tratamiento más común es la fotocoagulación con láser de argón. En los últimos años se empiezan a desarrollar nuevas técnicas que intentan mejorar la visión.
¿Qué enfermedades generales afectan a la retina?
Diversas enfermedades afectan a la retina como por ejemplo la hipertensión arterial, enfermedades reumáticas como el lupus eritematoso sistémico, enfermedades infecciosas, la ingesta de determinados fármacos como la cloroquina y sobretodo la diabetes mellitus.
¿Cómo afecta la diabetes al ojo?
La retina es el órgano responsable de captar las imágenes que llegan al fondo del ojo. Su parte posterior se llama mácula y su centro que es el responsable de la máxima visión se denomina fóvea. La retina reviste por dentro la pared del globo ocular mientras que el interior del globo es ocupado por una sustancia transparente y gelatinosa, llamada vítreo.
Con la edad, el vítreo sufre un proceso de degeneración quedando unas partes de él más líquidas, pudiendo llegar a colapsarse, desprendiéndose su parte periférica de la retina. Este proceso se denomina el desprendimiento del vítreo posterior y sus síntomas son la aparición de moscas volantes y, en ocasiones, destellos. A pesar de ser muy común puede ser peligroso, pues el gel vítreo al colapsarse puede tirar de un fragmento de la retina y desgarrarla. Un desgarro retiniano, si no se trata con láser, puede llevar a un desprendimiento de retina. De ahí la importancia de una revisión oftalmológica en caso de aparición de moscas volantes.
El desprendimiento de retina es una patología ocular grave que consiste en la separación de la retina de la pared del globo ocular. La retina desprendida deja de funcionar correctamente, lo cual produce una pérdida de visión. Si el desprendimiento no se detecta y trata en pocos días, la pérdida de visión puede ser permanente. El tratamiento es quirúrgico, volviendo a colocar la retina mediante diferentes técnicas y tratando las roturas con láser.
Los pacientes que presentan más riesgo de desprendimiento de retina son los miopes, al tener la retina más delgada y con más adhesiones patológicas del vítreo. Las degeneraciones retinianas periféricas típicas de la miopía se pueden tratar con láser, previniendo las roturas. Otra patología que puede provocar el desprendimiento de retina son los traumatismos oculares. Por eso es imprescindible una revisión completa tras una contusión.